Cafetera italiana: cómo preparar un buen café

La cafetera italiana, también conocida como moka, es una de las formas más populares y sencillas de preparar café en casa.

Cafetera italiana: cómo preparar un buen café

La cafetera italiana, también conocida como moka, es una de las formas más populares y sencillas de preparar café en casa. No necesita cápsulas, ocupa poco espacio y permite conseguir un café intenso y con mucho carácter con apenas unos minutos de preparación.

Pero su sencillez puede resultar engañosa. La molienda, la cantidad de café y, sobre todo, la temperatura y el tiempo que dejamos la cafetera al fuego pueden cambiar por completo el resultado.

En este artículo repasamos sus ventajas e inconvenientes y te explicamos cómo preparar un buen café en cafetera italiana paso a paso.

¿Cómo funciona una cafetera italiana?

La moka está formada principalmente por tres partes: el depósito inferior para el agua, el filtro donde colocamos el café molido y la parte superior, donde termina acumulándose el café preparado.

Cuando calentamos la cafetera, aumenta la presión en el depósito inferior y el agua caliente asciende a través del café molido. Finalmente, el café llega a la cámara superior.

Es un sistema sencillo, pero para obtener un buen resultado es importante controlar algunos detalles.

Ventajas de la cafetera italiana
Sencilla y fácil de utilizar

No necesitamos una máquina de espresso ni conocimientos avanzados. Con una cafetera italiana, café, agua y una fuente de calor podemos preparar fácilmente varias tazas.

Económica

Una buena moka puede durar muchos años si se cuida correctamente. Además, no necesita cápsulas ni filtros de papel desechables.

Café intenso y con cuerpo

La cafetera italiana produce un café con sabor intenso y bastante cuerpo, por lo que resulta especialmente interesante para quienes prefieren cafés potentes.

No debemos confundirlo, sin embargo, con un espresso. Aunque visualmente puedan parecer similares, la presión y el método de extracción son diferentes.

Podemos controlar el café que utilizamos

Una de sus grandes ventajas frente a otros sistemas domésticos es poder elegir el café, su frescura y el grado de molienda.

Si además molemos los granos justo antes de preparar la cafetera, podemos conservar mucho mejor los aromas del café.

Inconvenientes de la cafetera italiana

La moka también tiene algunos puntos débiles.

El principal es que es fácil quemar el café si utilizamos demasiado calor o dejamos la cafetera al fuego más tiempo del necesario. El resultado puede ser un café excesivamente amargo y con sabores desagradables.

También ofrece menos control sobre la presión o la temperatura que otros métodos más avanzados.

Y existe otro pequeño inconveniente: normalmente debemos preparar aproximadamente la cantidad para la que está diseñada nuestra cafetera. Una moka de seis tazas, por ejemplo, funciona mejor utilizando las proporciones correspondientes a su capacidad que intentando preparar solamente una pequeña cantidad.

¿Qué molienda utilizar para cafetera italiana?

Si compras el café en grano y lo mueles en casa, este punto puede marcar una gran diferencia.

Para la cafetera italiana recomendamos una molienda media-fina.

Debe ser más fina que la utilizada normalmente para una cafetera de filtro, pero algo más gruesa que la molienda para espresso.

El objetivo es que el agua encuentre suficiente resistencia para realizar una buena extracción, pero sin llegar a compactar excesivamente el café.

Un error habitual es utilizar una molienda extremadamente fina pensando que así conseguiremos un café más intenso. Esto puede dificultar el paso del agua y favorecer una extracción excesiva.

Y algo muy importante: No prensamos el café en una cafetera italiana.
Simplemente llenamos el filtro, distribuimos el café de manera uniforme y nivelamos suavemente la superficie.

Cómo preparar café en cafetera italiana paso a paso

1. Muele el café

Si tienes molinillo, muele únicamente la cantidad que vayas a utilizar.

Utiliza una molienda media-fina y realiza la molienda justo antes de preparar el café siempre que sea posible.

El café comienza a perder aromas rápidamente después de ser molido, por lo que este sencillo gesto puede mejorar considerablemente el resultado en taza.

2. Añade el agua

Llena el depósito inferior hasta justo debajo de la válvula de seguridad. Nunca debes cubrirla.

Puedes utilizar agua previamente calentada para reducir el tiempo que la cafetera permanece sobre el fuego y evitar someter el café a un exceso de temperatura.

Si utilizas agua caliente, manipula la parte inferior de la cafetera con cuidado, ya que se calentará rápidamente.

3. Llena el filtro de café

Coloca el café molido en el filtro hasta llenarlo.

Distribúyelo uniformemente y nivela la superficie, pero no lo presiones ni lo compactes como haríamos al preparar un espresso.

4. Cierra la cafetera

Introduce el filtro en el depósito inferior y enrosca correctamente ambas partes.

Comprueba que el borde está limpio y que la cafetera queda bien cerrada.

5. Utiliza fuego medio-bajo

Coloca la moka sobre el fuego a una potencia media-baja.

Más temperatura no significa mejor café.

Queremos que el agua atraviese el café de manera progresiva y que el café comience a salir suavemente por la parte superior.

6. Observa la extracción

Cuando el café empiece a aparecer, mantén la atención sobre la cafetera.

El flujo debería ser progresivo y relativamente tranquilo.

Si el café sale de forma demasiado violenta, probablemente estamos utilizando demasiado calor.

7. Retírala antes del borboteo final

Este es uno de los detalles más importantes.

Cuando el flujo empiece a perder intensidad y veas que la extracción está llegando a su fin, retira la cafetera del fuego.

No es necesario esperar a que termine expulsando vapor y haciendo un borboteo intenso. Esa última fase puede aportar sabores más amargos y desagradables.

Puedes incluso enfriar ligeramente la base bajo agua fría para detener rápidamente la extracción, teniendo cuidado de que el agua no entre en contacto con el café.

8. Remueve y sirve

Antes de servir, remueve suavemente el café de la cámara superior con una cuchara.

El café que ha salido al principio y el que ha salido al final de la extracción no tienen exactamente la misma concentración. Mezclarlos ayuda a conseguir una taza más uniforme.

Y ahora sí: sirve y disfruta.

Errores habituales al utilizar una cafetera italiana

Hay pequeños errores que pueden convertir un buen café en uno excesivamente amargo.

Evita utilizar una molienda demasiado fina, prensar el café dentro del filtro, cubrir la válvula de seguridad con agua, utilizar el fuego al máximo o dejar la cafetera calentándose después de terminar la extracción.

También es importante mantener la moka limpia. Los restos de café y aceites acumulados pueden terminar aportando sabores rancios a las siguientes preparaciones.

¿Café en grano o café molido?

Los dos pueden ofrecer buenos resultados, pero si buscas sacar el máximo partido a tu cafetera italiana, moler el café justo antes de prepararlo es una de las mejoras más sencillas que puedes introducir.

Una vez molido, el café tiene mucha más superficie expuesta al oxígeno y pierde sus compuestos aromáticos con mayor rapidez.

Por eso, un café recién tostado y recién molido permite disfrutar mejor de sus aromas y matices.

Si no tienes molinillo, puedes utilizar perfectamente café previamente molido, siempre que el grado de molienda sea adecuado para moka y procures conservarlo correctamente en un recipiente o envase bien cerrado.

Una cafetera sencilla que puede hacer un gran café

La cafetera italiana demuestra que no hace falta una máquina complicada para disfrutar de un buen café en casa.

Un buen grano, una molienda adecuada y controlar la temperatura pueden transformar por completo el resultado.

La próxima vez que prepares tu moka, recuerda cuatro reglas sencillas: molienda media-fina, café sin prensar, fuego medio-bajo y retirar la cafetera antes de que termine el borboteo.